jueves, 12 de febrero de 2009

Teologia de la predestinacion:Contraste Calvino-Arninio

LA PREDESTINACION

Contraste entre Juan Calvino y Santiago Arminio

Basado en la obra de Ismael E. Amaya


La doctrina de la predestinación ha llegado a identificarse en tal forma con Juan Calvino, en el pensamiento popular protestante, que ha llegado a creerse que este fue quien la origino. Esto, por supuesto, dista mucho de ser la verdad. Esta doctrina siempre estuvo presente, a veces en una forma mas prominente que en otras, casi desde el principio de las controversias teológicas.

Ni siquiera podemos afirmar con toda veracidad que la doctrina de la predestinación fue el principio básico del sistema teológico de Calvino, como lo fue para Besa y Gomarro, los dos sobresalientes sucesores del gran reformador Frances. Sin embargo podemos decir, sin temor a equivocarnos, que fue uno de los principios básicos de su teología. Mitchel Hunter nos da una idea de lo que esta doctrina significaba para Calvino;

La consideraba como parte de la substancia de la fe pero no la imponía a punta de bayoneta sobre ninguno que se mostrara reticente en aceptarla. Sin embargo, si alguien lanzaba un deliberado ataque subversivo en contra de la misma, consideraba que tal persona estaba amenazando un principio de la verdad que no podía rendirse o arriesgarse sin poner en peligro el resto de la misma, y por tanto se disponía a combatir al agresor con todas las fuerzas que era capaz de desplegar.

Este énfasis definido sobre la predestinación de parte de Calvino, y especialmente de sus seguidores (alguien ha dicho irónicamente que Besa y Gomarro fueron mas "calvinistas" que Calvino mismo), provoco una seria revuelta en los círculos protestantes del siglo dieciséis.

Desde el principio había habido en Holanda, donde la iglesia había adoptado el calvinismo, aquellos que se levantaron en protesta en contra de los aspectos exagerados de este sistema, especialmente la doctrina de la predestinación. La persona que encabezo este movimiento fue Santiago Armmio, de Amsterdam, discípulo de Besa.

Las declaraciones dogmáticas y terminantes acerca de la predestinación, trajeron a esta doctrina a la arena de la controversia en una forma sin precedentes. Un historiador dice que casi cada sermón que se predicaba en Amsterdam estaba sazonado con la sal de la controversia y que aun en las barberías y las tabernas se podían escuchar las polémicas sobre la disputada doctrina. Como bien dice Hunter: "Si Calvino no creo los elementos de la tormenta, por lo menos los puso en acción."

La Doctrina de la Predestinación según Calvino

La doctrina de la predestinación trata de la relación de Dios al destino final individual de los seres humanos. La definición que Calvino da de la predestinación es como sigue: "Llamamos predestinación al eterno decreto de Dios, por medio del cual El ha determinado en si mismo lo que será de cada individuo de la raza humana." (Juan Calvino, Institutes)

Calvino enseño y predico una doble predestinación. Según el, algunos individuos, por un decreto de elección, son escogidos arbitrariamente para recibir una felicidad eterna; mientras que, por medio de un decreto de condenación, todos los demás individuos son dejados de lado para que reciban y sean el objeto de una miseria eterna. Calvino expresa este principio de la siguiente manera: No todos son creados con un destino similar, sino que la vida eterna ha sido ya preordenada para unos y la condenación eterna para otros. Por tanto, cada persona, habiendo sido creada para uno o el otro de estos destines, decimos, esta predestinada para vida o para muerte. .. Por consiguiente, en conformidad con la clara doctrina de las Escrituras, concluimos que, mediante un consejo eterno e inimitable, Dios ha determinado, de una vez para siempre, tanto a quienes admitirá para darles salvación, como a quienes ha condenado para la destrucción.

La doble predestinación de Calvino estaba íntimamente ligada a su concepto de la providencia general de Dios. La eterna predestinación de todos para la vida o para la muerte es la obra de la providencia general de Dios. Esta providencia tiene como fin la gloria de Dios y al mismo tiempo la salvación de los electos. Pero esta providencia lleva en si misma la condenación de los no-electos.

La predestinación, por tanto, según el punto de vista de Calvino, incluye dos grandes aspectos del propósito divino hacia el hombre:

Elección y reprobación.

1. Elección.

Según Calvino, solo los electos reciben el llamado efectivamente mientras que los no-electoes, o no escuchan la Palabra, o si la escuchan, permanecen indiferentes y ciegos. Esto es lo que dice Calvino:

Por tanto, el Señor supremo, al privar de la comunicación de su luz y dejar en la obscuridad a los que El ha reprobado, abre el camino para el cumplimiento de su predestinación... Ni se puede disputar que a aquellos a quienes Dios ha determinado no iluminar, les imparte su doctrina envuelta en una obscuridad enigmática cuyo único efecto es aumentar la insensatez de ellos.

Para Calvino, la idea de la elección es la elección de ciertos individuos, de la gran masa de la humanidad, directa e inmediatamente para la vida eterna, mientras que el resto de los individuos son pasivamente dejados, o activamente condenados a la muerte eterna. La elección, en el sentido calvinista, se define por el Dr. Dick como sigue; "La elección que Dios, en el ejercicio de su gracia soberana, hizo de ciertos individuos de la humanidad para que gocen de la salvación por merito de Jesucristo (Dr. Dick, citado por H. 0. Wiley, Christian Theology (Kansas City, Beaco B Hill Press, 1933), II, page. 337.)



2. Reprobación.

La elección de unos pocos para la vida eterna, necesariamente comporta la reprobación incondicional del resto de la humanidad. Juan Calvino creía en esto lo mismo que sus seguidores, como lo podemos ver en la declaración que sigue:

Para el resto de la humanidad a Dios lee plugo, de acuerdo al consejo inescrutable de su propia voluntad. . . pasarlos por alto, o condenarlos a la deshonra y a la ira por causa de sus pecados, para alabanza de su gloriosa justicia."'(Westminster Confessions, citado por H. 0. Wiley, ibid., II, pag. 377.)


De la elección de ciertas personas, lógicamente resulta que el resto de la raza de Adán es dejado en condenación y en miseria. Al ejercicio de la soberania divina en relación con esos individuos que no son electos, se le llama reprobación, y es tan absoluta como la elección.

Esta doctrina se puede definir, según el punto de vista calvinista, como sigue: "Como el decreto de Dios por el cual El ha determinado dejar algunos hombres mediante la operación de su gracia especial, y castigarlos por causa de sus pecados para la manifestación de su justicia." (Louis Berkof, Manual of Reformed Doctrine, (Grand Rapids, Michigan, Wm B. Erdmans Publishing Company, 1933), pag. 91.)


Según esta definición, la reprobación parece tener un propósito doble, a saber: (a) pasar por alto a algunos en la administración de la gracia salvadora y regeneradora, y (b) destinarlos a ser deshonrados y a sufrir la ira de Dios por causa de sus pecados.

3. El Supralapsarianismo.

El supralapsarianismo es el punto de vista que sostiene el principio de que la caída del hombre en el Edén fue predestinada aun antes (le que ocurriera. Adán mismo, y cada individuo de su posteridad, estaba predestinado a vida eterna o a condenación eterna aun antes de que Adán tuera creado. Este punto de vista se declara en el Manual of Reformed
a) Dios primeramente decreto glorificarse a si mismo en la salvación de algunos y en la condenación de otros, cuyas personas en este tiempo existían en su mente solo como posibilidades. (b) Como un medio para alcanzar ese fin, El decreto crear a aquellos que ya habían sido electos o reprobados. (c) Para alcanzar la consumación del plan así formado, El decreto permitir al hombre caer. (d) Finalmente, El decreto abrir un camino de salvación para los electos para guiarles a la gloria eterna, dejando de lado a los demás y condenándolos a la destrucción eterna como castigo por sus pecados! ( Louis Berkhof, ibid., pag. 94.)

Calvino es inconsistente en su posición en relación al supralapsarianismo. Sin embargo, en su Institucion es definidamente supralapsariano. Enseno que Dios había planeado la caída del hombre aun antes de la creación. No solo pudo ver con anticipación la caída del hombre aun antes de la creación y la ruina de su posteridad por causa suva, sino que hizo todos los arreglos pertinentes para que así sucediera, mediante la determinación de su propia voluntad. Escuchemos sus propias palabras:

Esto (la condenación del hombre), no pudiendo atribuirse a la naturaleza, es evidente que debe haber procedido del maravilloso consejo de Dios. Pregunto una vez mas ¿como vino a suceder que la caída de Adán, independiente de cualquier remedio, puede envolver a tantas naciones, incluyendo a sus niños en la muerte eterna, sino porque esa fuera la voluntad (Institutos) de Dios...? Confieso que es un decreto horrible. Pero nadie puede negar que Dios sabia con anticipación no solo la futura suerte final del primer hombre, y la ruina de su posteridad en el, sino que también lo arreglo todo por la determinación de su propia voluntad.

Este decreto fue para su propia gloria, para el maravilloso plan de la redención individual. Sin embargo, Calvino implica solo un de decreto pasivo en el caso del primer pecado — el hombre no fue predestinado a pecar; se le dio permiso para pecar.

A pesar de que Calvino creía que el hombre había sido predestinado antes de la creación, sostenía que era responsable por su propia caída: "El hombre cae. . . de acuerdo al decreto de la divina providencia, pero cae por su propia culpa."

En oposición a lo que Calvino enseñaba, Arminio sostenía que la predestinación es el propósito misericordioso de Dios de salvar al ser humano de la ruina eterna. No es un acto arbitrario y discriminador de Dios con el propósito de asegurar la salvación de unos cuantos y nada más. En su alcance, incluye, en forma provisional, a todos los seres humanos, y estoy condicionado solamente por la fe en Jesucristo Arminio sostiene que Dios, desde la eternidad, determine) ofrecer salvación a los que, como podía verlo con anticipación, perseverarían hasta el fin en su le en Jesucristo, y aplicar castigo eterno a los que continua ran en su incredulidad y resistieran, hasta el fin de sus vidas, su divino socorro. Esta es la definición que Arminio da de la predestinación:

Predestinación es el decreto del buen propósito de Dios, en Cristo, por medio del cual El determino, en si mismo, desde la eternidad, justificar a los creyentes, adoptarles y darles vida eterna, "para la alaban/a de la gloria de su gracia", y aun para la declaración de su justicia. Esta predestinación es evangélica y por lo tanto, perentoria e irrevocable: y así como el evangelio es puramente de gracia, esta predestinación es también de gracia, de acuerdo a la inclinación benevolente (afecto) de Dios en Cristo. ( 12 James Anninius, The Writings of Arminius (Grand Rapids, Michigan, Bakci Book Store, 1956), II», pigs. 99-100.)




Arminio resume su posición sobre la doctrina de la predestinación en cuatro decretos dados por Dios. Debido a la importancia que lo; mismos tienen en cuanto a su posición en esta doctrina, aunque algo extensos, los transcribimos a continuación:

El primer decreto absoluto de Dios concerniente a la salvación de los pecadores, es aquel mediante el cual designó su hijo Jesucristo, como Mediador, Redentor, Salvador, Sacerdote Rey, para que por medio de su muerte destruya el pecado, por su obediencia obtenga la salvación que se había perdido, y la comunique por su propia virtud.

El segundo decreto preciso y absoluto de Dios, es aquel mediante el cual El decreto recibir en su favor a los que se arrepienten y creen, y, en Cristo, por medio de sus meritos, efectual la salvación de los penitentes y creyentes que perseveren hasta el fin: pero dejar en pecado y bajo la ira divina a todas las personas impenitentes, y preaprobarlos apartándolos de Cristo.

El tercer decreto divino es aquel por el cual Dios decreto ministrar en una forma suficiente y eficaz, los medios que eran necesarios para el arrepentimiento y la fe; y hacer que esa
Administración fuera instituida (1) según la Sabiduría Divina, por la cual Dios sabe lo que es propio y conveniente tanto de su misericordia como de su soberanía, y (2) según la Justicia Divina, por medio de la cual El esta preparado para adoptar lo que su sabiduría le prescriba, para ejecutarlo.

El cuarto decreto es aquel por el cual Dios decreto salvar a ciertos individuos y condenar a otros. Este decreto tiene su fundamento en la omnisciencia de Dios, por medio de la cual el conocía desde la eternidad aquellos individuos que creerían, por medio de su gracia preveniente, y, por medio de su gracia subsecuente, perseverarían, de acuerdo a la administración antes descripta de aquellos medios que son apropiados y convenientes para la conversi6n y la fe. Por medio de esta omnisciencia, El también conocía a aquellos que no creerían ni perseverarían.

I. Elección.



Para Arminio, la elección es el propósito de la gracia divina de elegir algunos individuos para ser hijos de Dios y herederos de la vida eterna, lo cual Arminio siempre considera como condicionado a la fe en (Cristo, v que incluye a todos los que creen. Los que escuchan la proclamación del evangelio y aceptan el llamado son los electos. Esto e) lo expresa claramente en las siguientes palabras:

La vocación o llamado a la comunión con Cristo y sus beneficios, es el acto de la gracia divina, por el cual mediante la palabra y su Espíritu, llama a los pecadores (reos) sujetos a la condenación y colocados bajo el dominio del pecado, a que salgan de las condiciones de la vida natural (animalis), y de la corrupción y contaminación de este mundo, para obtener una vida supernatural en Cristo por medio del arrepentimiento y la fe, para que sean unidos a El, como la cabeza destinada y ordenada por Dios y puedan gozar la participación(communionen) de sus beneficios, para la gloria de Dios y para su propia salvación(Todas las citas de estos argumentos se toman de The Works of Arminio)

Como vemos, Arminio se opone a la doctrina de Calvino del decreto arbitrario de Dios de salvar a unos pocos. El sostiene que Dios ha predestinado salvar a todos los hombres. Sin embargo, esta salvación esta condicionada a la fe en Cristo y la obediencia a su palabra.

2. Reprobación.

De acuerdo a Arminio, este llamamiento puede ser rechazado; y aun después de haber sido aceptado, puede perderse por causa de la desobediencia. El termino reprobación se usa en ese sentido, y nunca en el sentido de un decreto arbitrario de Dios. Los reprobados son los que no retienen el conocimiento de Dios, o que finalmente rechazan la verdad. Este término hace referencia, primordialmente, al fracaso ante una prueba. Arminio dice:

Por tanto, en oposición a la elección, definimos a la reprobación como un decreto de la ira de Dios o de su voluntad soberana, por el cual desde la eternidad, determine condenar a la muerte eterna a todas las personas incrédulos e impenitentes. Por la declaración de su poder e ira. Los incrédulos son visitados con este castigo, no solo como consecuencia de su incredulidad, sino también como consecuencia de otros pecados de los cuales podían haber sido liberados mediante su te en Cristo.

Arminio condicionaba la salvación de los "electos" a la fe en Cristo y la obediencia a El; también condicionaba la condenación de los "reprobados" a su rechazo a la oferta de Dios de salvación mediante Cristo.

3. Los Veinte Argumentos de Arminio.

En su tratado sobre la predestinación, Arminio presenta veinte argumentos en contra del punto de vista del supralapsarianismo en la doctrina de la predestinación según Calvino. Estos argumentos son


Argumento I: No es el fundamento del cristianismo, de la salvación o de su certidumbre.

Arminio sostiene que esta doctrina no es el fundamentó del cristianismo por dos razones: (1) Según esta doctrina, "Cristo no es designado por Dios para ser el Salvador, la Cabeza, y el Fundamento de los que serán hechos herederos de la salvación," y (2) porque esta doctrina de la predestinación "no es la doctrina por la cual, por medio de la fe, nosotros como piedras vivas somos edificados en Cristo, la única piedra de esquina, y somos insertados en El como los miembros del cuerpo están unidos a la cabeza."

Esta doctrina no es tampoco el fundamento de la salvación por dos razones: (1) esta doctrina "no es aquel decreto del buen deseo de Dios en Cristo Jesús, el único sobre el cual nuestra salvación descansa y depende," y (2) no es "el poder de Dios para salvación a todos los que creen."

Según Arminio, esta doctrina tampoco es el fundamento de la certidumbre de la salvación, puesto que esta depende de este principio: "Los que (creen, serán salvos, yo creo, por tanto, soy salvo." Arminio dice que la doctrina de la predestinación no incluye ni la primera ni la segunda de estas premisas.

Argumento II: Esta doctrina de la predestinación no contiene ni el todo, ni ninguna parte del evangelio.

Arminio sostiene que la doctrina del evangelio que los apóstoles y Cristo predicaron consistió en "una amonestación al arrepentimiento y a creer." Pero esta predestinación "no pertenece a la amonestación a arrepentirse y creer, ni a la promesa que la acompaña."

Argumento III: Esta doctrina nunca fue admitida, decretada, o aprobada en ningún concilio, ni general ni particular, durante los primeros seiscientos anos después de Cristo.

Entre los concilios generales a los cuales Arminio se refiere, se encuentra el Concilio General de Nicea, el Primer Concilio de Constantinopla, el Concilio de Efebo, el Concilio de Calcedonia, el Segundo Concilio de Constantinopla, y el Tercer (Concilio de Constantinopla.

Entre los Concilios particulares se encuentran los de Jerusalén, Orange y Mela, en África.

Argumento IV: Ninguno de los doctores en teología de la Iglesia que sostuvieron principios correctos y ortodoxos durante los primeros seiscientos anos después del nacimiento de Cristo, nunca saco a relucir esta doctrina, ni le quiso su aprobación.

Argumento V: Tampoco esta de acuerdo ni corresponde con la armonía de aquellas confesiones cine fueron impresas y publicadas juntas en un volumen en Ginebra, bajo el nombre de Iglesias Protestantes y Reformadas.

Arminio sostiene que las Confesiones no hablan en la misma forma acerca de la doctrina de la predestinación: Algunas de ellas la mencionan solamente en forma incidental.

Argumento VI: Hay dudas sobre si esta doctrina esta de acuerdo con la Cohesión Belga v el Catecismo de Heidelberg.

Arminio afirma que desde el articulo 14 de la Confesión Holandesa en adelante, uno puede deducir "que el hombre no peco por necesidad debido a un decreto anterior de predestinación, cuya inferencia esta diametralmente opuesta a la doctrina de la predestinación."

En relación al Catecismo de Heidelberg, Arminio dice que el infiere "que Dios no ha predestinado absolutamente a ninguna persona a la salvación, sino que los ha considerado en su decreto, como creyentes."

Argumento VII: Yo afirmo, que esta doctrina es repugnante a la naturaleza de Dios, pero en forma particular a aquellos atributos de su naturaleza mediante los cuales El hace y dirige todas las cosas, su, sabiduría, justicia y bondad.

En relación a la sabiduría de Dios, Arminio presenta tres razones de por que la doctrina de la predestinación es repugnante: (1) porque presenta a Dios romo "decretando algo con un fin particular (o propósito) que ni es ni puede ser bueno," y (2) porque dice que el fin que Dios proveyó para si mismo por esta predestinación fue "para demostrar la gloria de su misericordia y justicia," (3) porque "cambia e invierte el orden de la doble sabiduría de Dios, como se nos revela en las Escrituras."

En relación a la justicia de Dios, Arminio presenta dos argumentos: (1) Esta predestinación declara que "Dios ha deseado en forma absoluta salvar a ciertos individuos y ha decretado su salvación sin tener en cuenta en lo mas mínimo su justicia y obediencia," (2) afirma que "Dios desea sujetar a sus criaturas a la miseria.".Arminio afirma que la doctrina de la predestinación es repugnante a la bondad de dios. El desea el mal más horrible para sus criaturas... Porque esta doctrina declara que Dios quiso condenar."

Argumento VIII: Tal doctrina de la predestinación es contraria a la naturaleza del hombre.

Arminio sostiene este argumento con tres razones: (1) Que esta doctrina es "inconsistente con la Imagen divina, la cual consiste en el conocimiento de Dios y la santidad," (2) esta doctrina es también "inconsistente con el libre albedrío, en el cual, y con el cual el hombre fue creado por Dios," y (3) esta doctrina es perjudicial al hombre en relación a "la inclinación y la capacidad para el goce eterno de la salvación, con el cual fue investido al tiempo de su creación."

Argumento IX: Esta predestinación esta diametralmente opuesta al acto de la redención

En primer lugar, Arminio sostiene que "la creación es una comunicación de lo bueno de acuerdo a la propiedad intrínseca de su naturaleza," pero que en el caso de la predestinación, la creación no es la comunicación de ningún bien al hombre, "sino la preparación para el mal mas grande."En segundo lugar, Arminio sostiene que "la reprobación es un acto de odio," y de el deriva su origen. "Pero la creación no precede del odio."

En tercer lugar, Arminio dice que la creación es un acto perfecto de Dios, mediante el cual "El ha manifestado su sabiduría, bondad y omnipotencia. Por tanto no esta subordinada al propósito o el fin de ninguna otra obra o acción previa de Dios."

En cuarto lugar, Arminio afirma que todas las acciones de Dios que tienden hacia la condenación de sus criaturas, son "obras extrañas para El... Pero la creación no es una acción extraña para Dios, sino que es propia de El."

En quinto lugar, Arminio dice que si la creación fue el medio o la forma por la cual Dios quiso ejecutar el decreto de reprobación, "entonces El tuvo mas satisfacción en el acto de condenar a ciertas de sus criaturas inocentes, que en el acto de su creación."

Finalmente, Arminio sostiene que "la creación no puede ser una forma o medio de reprobación de acuerdo al propósito absoluto de Dios, porque después de que la creación fue completada, e'' hombre todavía tenia el poder de permanecer obediente al mandamiento divino, sin tener necesidad de cometer pecado."

Argumento X. Esta doctrina esta en abierta hostilidad con la naturaleza de la vida eterna.

Arminio dice que a la vida eterna "se le llama la herencia de los hijos de Dios" (Tito 3:7). También se le llama "la recompensa a la obediencia" (Mateo ^•.12). Otro nombre con que se le conoce es "la recompensa de los que pelean la buena batalla y de los que corren bien, una corona de justicia" (Apocalipsis 2:10; II Timoteo 4:7, 8). Por tanto, dice Arminio, Dios no ha "dado a ninguna persona, o determinando darle, vida eterna" por su propio decreto absoluto, sin tener en cuenta para nada la fe y la obediencia.

Argumento XI: Esta predestinación es también opuesta a Ja naturaleza. De la vida eterna, y a las apelaciones que se describen en las Escrituras.

Arminio dice que la predestinación esta en oposición a la naturaleza de la muerte eterna porque las Escrituras la llaman "la paga del pecado" (Romanes 6:23). Por tanto, Dios no ha preparado la muerte eterna para ninguna persona.

Argumento XII: Esta predestinación es inconsistente con la naturaleza y las propiedades de] pecado, en dos formas.

La primera razón que Arminio presenta es que "al pecado se le llama desobediencia y rebelión." El dice que ninguno de estos dos términos se puede aplicar a nadie que por decreto divino previo este colocado en la inevitable necesidad de pecar.

La segunda razón es que "el pecado es la causa meritoria de la condenación." Por tanto, no se puede colocar entre los medios por lo» cuales Dios ejecuto el decreto o su voluntad de condenación.

Argumento XIII: Esta doctrina es en la misma manera repugnante a la naturaleza de la gracia. Divina, y, tanto como sus poderes le permiten, afecta su destrucción.

Arminio presenta tres razones para sostener esta declaración. (1) La gracia no destruye la libertad de la voluntad del hombre, sino que le da una dirección concreta, para corregir su depravación, y para permitir al hombre que posea sus propias nociones”.Pero esta predestinación le quita su libre albedrío y le estorba su ejercicio (2) La gracia, según se la describe en las Escrituras, es posible que sea "resistida" (Hechos 7:51). Pero de acuerdo a esta predestinación, la gracia "es una cierta fuerza y operación irresistibles." (3) De acuerdo al designio e intención primordial de Dios, "la gracia conduce al bien de aquella personas a quienes se ofrece y por quienes es recibida." Pero de acuerdo a esta clase de predestinación "la gracia se ofrece aun a ciertos reprobados."

Argumento XIV: La doctrina de esta predestinación es injuriosa a la gloria de Dios.

Arminio sostiene que esta doctrina hace a Dios el autor del pecado. Precede a probar esta declaración con los siguientes cuatro puntos: (1) La posición de esta predestinación es que Dios ha "decretado su gloria mediante su justicia punitiva y su misericordia, en la salvación de algunos hombres, v en la condenación de otros, ninguna de las cuales dos cosas se hizo, ni posiblemente hubiera podido ser hecha, a menos que el pecado hubiera entrado en el mundo." (2) De acuerdo a esta doctrina,"Dios ordeno que el hombre cometiera pecado... por tanto, de esta orden divina o designación, la caída del hombre fue una consecuencia lógica." (3) Esta doctrina afirma que "Dios había negado al hombre. . .
La porción de gracia suficiente y necesaria para capacitarle para evitar el pecado, y que esto que hecho antes de que el hombre hubiera pecado." (4) Esta doctrina "atribuye a Dios ciertas operaciones en relación al hombre, tanto externas como internas, tanto mediatas como inmediatas — habiendo sido admitidas las cuales, el hombre debía necesariamente cometer pecado."

"De esta premisa," dice Arminio, "deducimos. . . que Dios realmente peca..." y "que Dios es el único pecador."

Argumento XV: Esta doctrina es extremadamente deshonrosa para Jesucristo, nuestro Salvador

Esta doctrina es deshonrosa para Jesucristo por las siguientes razones: (1) Declara que "los hombres fueron predestinados a ser salvos, antes de que Cristo fuera predestinado a salvarles." (2) Esta doctrina mega que Cristo sea la causa meritoria, que volvió a obtener la salvación que nosotros habíamos perdido, al colocarle "solo como una causa subordinada de aquella salvación que ya había sido preordenada, y de esa manera un ministro e instrumento para aplicar esa salvación a nosotros."


Argumento XVI: Esta doctrina es también en detrimento de la salvación de los hombres.

Arminio presenta seis argumentos para probar que la doctrina de la predestinación como se presenta por Calvino es en detrimento de la salvación de los hombres. (1) Dice que esta clase de predestinación previene la triste/.a por los pecados que se han cometido, "puesto que no puede existir en aquellos que no tienen conciencia del pecado." (2) También quita toda clase de deseo de "ser convertido del pecado a Dios." (3) Elimina en los convertidos "todo celo y sincera dedicación a las buenas obras." (3) Esta predestinación "extingue el celo por la oración, la cual es un medio eficaz instituido por Dios para pedir y obtener toda clase de bendiciones de El, pero principalmente la gran bendición de la salvación." (5) Quita todo "temor y temblor con los cuales se nos ordena ocuparnos de nuestra salvación (Filipenses 2:12)."
6) Produce cierta desesperación en los hombres "tanto de hacer aquello que su responsabilidad les demanda como de obtener aquello hacia lo cual sus deseos son dirigidos."

Argumento XVII: Esta doctrina invierte el orden del evangelio de Jesucristo.

En el evangelio, Dios requiere arrepentimiento y fe de parte del hombre, y le promete vida eterna. Pero de acuerdo a esta predestinación, "es la voluntad absoluta de Dios, el impartir salvación a ciertas personas en particular, y al mismo tiempo El quiso dar en forma absoluta a esos mismos individuos arrepentimiento y fe, mediante una fuerza irresistible, porque era su voluntad y placer salvarles."

Argumento XVIII: Esta predestinación esta en abierta hostilidad al ministerio del evangelio.

He aquí los cinco argumentos que Armiño presenta en este punto:

(1) "Si Dios, mediante un poder irresistible vivifica al que esta muerto en sus delitos y pecados, nadie puede ser un ministro y coadjutor de Dios" (I Corintios 3:9). Tampoco puede el mensaje predicado por un hombre de Dios ser el instrumento de gracia y del Espíritu. (2) Porque por medio de esta doctrina el ministerio del evangelio es hecho "un
Instrumento de condenación, de acuerdo al designio primordial y la intención absoluta de Dios, sin ninguna consideración de una rebelión previa." (3) Porque, de acuerdo a esta doctrina, el bautismo "cuando se administra a muchos reprobados evidentemente es un sello de nada." (4) Porque, disminuye la importancia de la oración publica, ofrecida a Dios, con fe, para que el mensaje sea "provechoso a todos los oyentes de la palabra." (5) Esta doctrina estimula a todos los maestros y predicadores a que sean perezosos y negligentes en el ejercicio de su ministerio, porque "de esta doctrina ellos deducen que es imposible que la diligencia de parte de ellos sea de algún beneficio a ninguna persona, excepto solamente a los que Dios ha querido salvar en forma absoluta y precisa".

Argumento XIX: Esta doctrina destruye totalmente los cimientos de toda religión en general, y de la religión cristiana en particular.
Arminio dice que el fundamento de la religión cristiana en genera es el "amor doble de Dios," es decir, (a) amor a la justicia, "lo cual da existencia a su odio por el pecado," y se manifiesta también "por esta circunstancia, que no es su voluntad o placer otorgar vida eterna a nadie, excepto a 'los que le buscan'." (b) Amor hacia el hombre, el cual consiste 'en que esta dispuesto a darle vida eterna, si este la busca."

Pero según Arminio, la doctrina de la predestinación invierte el orden de estos dos aspectos del amor de Dios. (a) El propósito de Dios de salvar a algunos sin prestar ninguna atención a su obediencia. Esto "coloca el amor de Dios al hombre antes que su amor por la justicia." (b) El propósito de Dios de condenar a algunos individuos sin manifestar en su decreto ninguna consideración a su desobediencia. Esto .significa "que Dios odia a la criatura, sin ninguna causa o necesidad derivada de su amor a la justicia, y su odio a la iniquidad."

Arminio dice que la religión cristiana en particular, tiene también su estructura edificada sobre este aspecto doble del amor divino come su fundamento.

Argumento XX: Esta doctrina de la predestinación ha sido rechazada tanto en tiempos pasados, como en nuestros tiempos, por la mayor parte de los maestros del cristianismo.

En primer lugar, Arminio dice que los hechos mismos declaran que las iglesias luteranas, Anabaptista y Católica Romana "consideran que esta es una doctrina errónea." Menciona que aunque Lutero y Melanchton al principio de la Reforma aprobaron esta doctrina, "des
pues la desecharon."

En segundo lugar, afirma que todas las iglesias danesas sostienen una doctrina completamente opuesta a esta.

En tercer lugar, declara que no hay otra doctrina a la que los papistas, los anabaptistas y los luteranos "se opongan con mayor vehemencia que esta." ,

Y finalmente, refiriéndose a todas las controversias que se levantaron en la Iglesia desde el tiempo de la Reforma, dice que "no hay ninguna que no haya tenido su origen en esta doctrina, o que no haya estado, por lo menos, asociada con ella."

Conclusión

Después de haber considerado la posición de Calvino y Arminio respectivamente acerca de la doctrina de la predestinación, podemos ver con toda claridad la amplia diferencia que existe entre estos dos teólogos. Calvino exalta la soberanía de Dios, y en esta acertado. Pero se equivoca al colocar su idea central de Dios en la voluntad soberana, mas bien que en el amor. Subordina el amor a la soberanía, en vez de la soberanía al amor.

Por otro lado, Arminio exalta la justicia de Dios, al dar a cada persona lo que merece de acuerdo a sus obras y también exalta el libre albedrío del hombre para decidir su propio destino.

Tenemos que confesar que los Veinte Argumentos de Arminio en contra del supralapsarianismo son impresionantes y que su posición tiene una sólida base en las Escrituras. En relación a sus cuatro "decretos" que resumen su posición en cuanto a la doctrina de la predestinación, la única objeción que podemos hacer es al uso del termino "decreto". Suena más bien a calvinismo.

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