lunes, 27 de abril de 2009

todo obra para bien Romanos 8:28

Iglesia Roca de Salvación
2118 N CENTRAL PARK AVE
CHICAGO ILLINOIS 60647.


Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.


El hermano Juan Sanabria nos mando hace un tiempo una ilustración que nos enseña la realidad bíblica de este texto. El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña e inhabitada isla. Él oraba fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, y todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero esta nunca llegaba. Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones. Pero entonces un día, después de andar buscando comida, regresó y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que había pasado es que todas las cosas las había perdido. El estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: - ¿Cómo pudiste hacerme esto? Y se quedó dormido sobre la arena. Temprano de la mañana del siguiente día, escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo, y les preguntó: - ¿Cómo sabían que yo estaba aquí?
Y sus rescatadores le contestaron: - Vimos las señales de humo que nos hiciste. Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos de perder la fe, porque Dios está trabajando en nuestras vidas, en medio de las penas y el sufrimiento. Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme... puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de Dios. Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos, Dios tiene una respuesta positiva a todo esto.
Cuando examinamos este texto, lo primero que tenemos que tener en cuenta es el enorme privilegio de los hijos de Dios, que todas las cosas obran para bien, porque tanto las cosas buenas como las malas van a redundar para la felicidad del creyente. La razón es la siguiente todas las cosas obran para bien para los que Dios ama, por esto toda tribulación, vejación, aflicción, debe ser soportada por el siervo de Dios. El obrero cristiano debe aprender a sobrellevar tanto la felicidad como la pobreza, honor o deshonor.

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