lunes, 21 de septiembre de 2009

Homosexualismo. Historia, Ciencia y Biblia 1 Corintios 6:9-11

Iglesia Roca de Salvación
2118 N CENTRAL PARK AVE
CHICAGO ILLINOIS 60647.
Estados Unidos de Norte América




¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. (Reina Valera Actualizada).
El fin más inmediato del matrimonio es el de procrear hijos, aunque el fin más pleno sea el de procrear buenos hijos… Clemente de Alejandría (195 d.C.)
Porque no hay que echar la semilla sobre las piedras, ni hay que hacer ultraje al semen, que es la sustancia principal de la generación, en la que se contienen los principios racionales de la naturaleza: hacer ultraje a estos principios racionales, depositándolos irracionalmente en vasos contrarios a la naturaleza, es cosa de todo punto impía...
“El matrimonio ha de tenerse por cosa legítima y bien establecida, pues el Señor quiere que los hombres se multipliquen. Pero no dice el Señor «entregaos al desenfreno», ni quiso que los hombres se entregaran al placer, como si hubieran nacido sólo para el coito. Oigamos la amonestación que nos hace el Pedagogo por boca de Ezequiel, cuando grita: «Circuncidad vuestra fornicación» (cf. Ez 43, 9; 44, 7). Hasta los animales irracionales tienen su tiempo establecido para la inseminación. Unirse con otro fin que el de engendrar hijos es hacer ultraje a la naturaleza… Clemente de Alejandría (195 d.C.)


Introducción

A petición de la pastora Mirielys Negrín, quien no escribe desde Sancti Spíritus. Cuba, vamos a tratar el delicado tema del homosexualismo. La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan atracción sexual exclusivamente o predominantemente hacia personas del mismo sexo. Homosexual es la persona que siente atracción erótica hacia las personas de su mismo sexo, pero que se sabe miembro de su sexo; a diferencia del trans sexual que se siente atraído hacia las personas de su sexo, pero que se cree miembro del sexo complementario y que por lo tanto también cree que está erróneamente en ese cuerpo. El homosexualismo reviste muy variadas formas a través de los siglos y las culturas, realmente su origen psíquico permanece en gran medida sin explicar, una interpretación sana de la Biblia, nos lleva a la conclusión que el homosexualismo es una depravación grave. La tradición cristiana del 2000 años de historia ha declarado que hay suficiente base bíblica para declarar el homosexualismo un pecado
Existe el criterio de que el homosexualismo es una variante o una preferencia, una condición o una opción. Los partidarios del criterio de que es una condición sostienen la teoría de que esta condición se posee por razones biológicas que pueden ser establecidas por los genes. Pero si esto fuera cierto, los gemelos tendrían siempre la misma orientación sexual. Sin embargo, hay numerosos casos de gemelos que no son idénticos en su orientación sexual; especialmente los que, por haber crecido separados, han recibido distinta educación.
Otros consideran que la homosexualidad está condicionada por factores hormonales. Pero la mayoría de los homosexuales tienen todos los niveles de hormonas en la normalidad. Aunque se puede dar el caso que las personas que sufren enfermedades con desequilibrio hormonal, como los varones con pérdidas de la función de los testículos desde niños, pueden llegar a ser un "caldo de cultivo" para ser reclutados por homosexuales militantes. Sin embargo, si son educados como varones, no caen en el homosexualismo, aunque sus niveles hormonales no sean normales.
En 1991 el Dr. Simon Le Vay, que se declaró homosexual, publicó un estudio en la revista Science en el cual mostraba diferencias en los cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales. Sin embargo, dicho estudio adolecía de ciertos fallos importantes. En primer lugar, Le Vay utilizó solamente 41 cadáveres en su estudio, una muestra muy pequeña para una investigación científica de esta índole. En segundo lugar, todos los homosexuales del grupo estudiado habían muerto de SIDA o de complicaciones relacionadas con esta enfermedad, la cual puede afectar el tejido cerebral. Más aún, Le Vay no estaba seguro si el resto del grupo era de verdad heterosexual, sino que asumía que lo era. El estudio de Le Vay mostró tan poca seriedad científica que hasta algunos activistas homosexuales lo han criticado. Sin embargo, los medios de comunicación le hicieron una gran propaganda. Los bien conocidos terapeutas, Masters y Johnson, afirmaron en su libro Human Sexuality (pp. 319-320), que "la teoría genética de la homosexualidad ha sido en general descartada hoy en día" y que "a pesar del interés en posibles mecanismos hormonales en el origen de la homosexualidad, ningún científico serio hoy sugiere que pueda existir una simple relación de causa y efecto”. Sin embargo, gran parte de la comunidad científica se ha convertido en aliada de los homosexuales militantes, hasta el punto de que la Asociación de Psicología del Estado de Washington ha llegado a oponerse a la terapia que busca cambiar la orientación homosexual en heterosexual. Esta asociación alega, que aún habiendo pruebas de lo contrario, no hay evidencia de que la orientación homosexual se pueda cambiar aunque fuese deseable hacerlo, y se opone a tal terapia de conversión porque "refuerza el negativismo social hacia la homosexualidad". Esta desafortunada claudicación de una parte de la comunidad científica ante la presión política Pro homosexual no es nueva. Ya en 1973, la Asociación de Psiquiatría de EE.UU. había retirado la homosexualidad de la lista de los desórdenes de su Manual de diagnósticos bajo la presión de activistas homosexuales, aunque no llegó a decir que era normal, como la heterosexualidad.
Al tratar un tema como este, tenemos que saber diferenciar entre conducta homosexual y condición homosexual .Nosotros consideramos que las personas que se sienten atraídas por personas del mismo sexo sufren de un desorden emocional condicionado por distintas razones y aunque cada persona es única e irrepetible, su homosexualidad suele depender más frecuentemente de las siguientes causas:
  1. padre violento, alcohólico, hostil o distante
  2. Madre sobreprotectora
  3. madre con trastornos emocionales que no transmite cariño adecuadamente
  4. timidez extrema casi siempre condicionada por un mal desarrollo físico, como niños muy delgados o muy obesos
  5. ausencia de la figura paterna del hogar por muerte o divorcio, sobre todo si se produce en etapas críticas del desarrollo
  6. falta de identidad con iguales del mismo sexo
  7. abuso sexual o violación
  8. ausencia de juegos de participación
  9. padres que no fomentan la identificación con su propio sexo


El ficción del 10%


Otra de las tácticas que usan los grupos de homosexuales es la de proclamar la falsedad de que ellos constituyen el 10% de toda la población. Esta inflada cifra fue "descubierta" por el investigador Kinsey, cuyos estudios han sido ampliamente refutados por varios científicos serios. En efecto, más del 25% de las personas investigadas por Kinsey ejercían la prostitución o provenían de cárceles, instituciones mentales o bares de homosexuales. Esta cifra tan alta de hombres con un historial de desviaciones sexuales, fraudulentamente afectó los resultados de la investigación de Kinsey (además se ha llegado a saber que Kinsey realizó experimentos éticamente perversos en 317 niños, entre los 2 meses y los 15 años de edad, por medio de un grupo de observadores "técnicamente entrenados"). Por el contrario, la mayoría de los investigadores serios hoy en día están de acuerdo en que sólo el 2.5% de la población podría ser homosexual.


Homosexualismo, profecía e interpretación actual


El creciente apoyo político y religioso de la homosexualidad nos ha motivado a revisar nuestra posición sobre este asunto crítico. Creemos que todos los asuntos de fe y conducta tienen que ser evaluados según las Sagradas Escrituras, que es nuestra guía infalible (2 Timoteo 3:16,17).Puesto que la Biblia trata de la homosexualidad, es imperativo que la iglesia entienda correctamente y exprese la verdad sobre este importante asunto contemporáneo. Esta reafirmación de la verdad es cada vez más urgente debido a los escritores simpatizantes con la comunidad homosexual que tienen interpretaciones modificadas de textos bíblicos relevantes que están basadas sobre exégesis parcial y mala interpretación. En realidad, su intención es poner a un lado casi 2.000 años de interpretación bíblica cristiana y enseñanzas éticas. Creemos que estos esfuerzos son reflejo de las condiciones descritas en 2 Timoteo 4:3: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”. (Vea también versículo 4.) Se debe notar desde el principio que en las Escrituras no se encuentra ninguna afirmación de la práctica homosexual. Más bien, el ideal sexual constante en la Biblia es la castidad para los que no están en un matrimonio heterosexual monógamo, y la fidelidad para los que han contraído tal matrimonio. También hay una abundancia de evidencia de que la conducta homosexual, junto con la conducta ilícita heterosexual, es inmoral y está sujeta al juicio de Dios. Creemos, a la luz de la revelación bíblica, que la creciente aprobación cultural de la identidad y conducta homosexuales de hombres y mujeres, es sintomática de un desorden espiritual más extenso que amenaza a la familia, al gobierno, y a la iglesia.

De acuerdo con el doctor Babbage, nos encontramos frente a un problema excepcionalmente difícil.” El agrega que “la homosexualidad es, con frecuencia, una fase pasajera de la temprana adolescencia. No siempre se puede detectar el origen de este desorden de la personalidad: a veces contribuyen perturbaciones síquicas, a veces proviene del temperamento y otras veces surge de la experimentación sexual de los jóvenes que luego se convierte en hábito. También el ambiente del hogar puede ser una influencia en este problema, especialmente en el caso de la confusión de los papeles de los padres, lo que ocurre a menudo cuando uno de los padres está ausente y el niño pierde el modelo de la interacción y trato de los padres. Jorge León explica que los padres que son tiranos brillantes o mal avenidos a veces influyen en sus hijos algo de inseguridad, causando una desconfianza en su capacidad de relacionarse con otros y creando una tendencia a expresarse innaturalmente en los impulsos sexuales.”Sea cual fuere la causa, la homosexualidad es una perversión del plan original de Dios para el uso del sexo. Además en un momento dado, cada homosexual escoge entrar en aquellas relaciones de modo que se involucra el ejercicio de su propia voluntad. Pablo, en Romanos 1:26-28, indica que se produce una bajeza en la moralidad de cada uno de los que se meten en estas anormalidades sexuales, debido a que ignoran a Dios hasta que Dios los entrega “a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”. La solución de este problema viene cuando el homosexual reconoce que tiene problema y busca una orientación equilibrada. Tales personas necesitan de la compasión cristiana, el perdón divino y la ayuda síquica, pero tienen que aceptar la seriedad de esta condición y desear profundamente dejar este rasgo de su personalidad. No es adecuado excusarse o culpar a su ambiente social ni a los padres. El doctor Miles sugiere que el joven que tiene este problema ventile su energía sexual en las emisiones nocturnas y en actividades de deportes, pasatiempos y otros proyectos; y en algunos casos él permite cierto uso de la masturbación para aliviar las tensiones sexuales. Aunque no estemos de acuerdo con estas medidas, especialmente la última, hay que reconocer que el homosexual sin nuestra ayuda se ahoga en un pantano de inmoralidad y está bajo la condenación de Dios. (Romanos 1:32.)


Una palabra para la Iglesia



De especial importancia para cada individuo, inclusive los que luchan con las tentaciones o con conducta homosexual, es la necesidad de la reconciliación con Dios mediante su Hijo Jesucristo. Los creyentes que luchan con las tentaciones homosexuales tienen que ser animados y reforzados por los otros hermanos (Gálatas 6:1,2). De la misma manera, debe instruírseles de que la tentación es universal, que en sí no es pecado, y que es posible resistirla y vencerla (1 Corintios 10:13; Hebreos 12:1-6). Los mandatos morales de las Escrituras son para todas las personas. Sin embargo, los creyentes no se deben sorprender de que los no creyentes no honren a Dios ni reconozcan la Biblia como la autoridad sobre su vida y conducta (1 Corintios 1:18). En su primera carta Pedro escribe claramente acerca del conflicto y contraste entre el creyente y el no creyente. Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos (1 Pedro 4:1-5). Como cristianos tenemos que exhortar a los creyentes a vivir una vida de pureza moral y expresar en palabra y obra el amor de Cristo por los perdidos. Conscientes de que cada aspecto de nuestra vida es de Dios, tenemos que enfatizar que somos llamados a ser santos. A los no creyentes tenemos que alcanzar con compasión y humildad. No debemos obrar con malicia para con los homosexuales ni tampoco tener temor de ellos – tales actitudes no son de Cristo. Al mismo tiempo no podemos aprobar la conducta sexual que Dios ha declarado pecado. Los cristianos también deben hacer todo lo posible para ayudar a encontrar libertad a la persona que ha luchado con la conducta homosexual. El cambio no siempre es fácil pero es posible. Puede requerir la ayuda de otros del cuerpo de Cristo, tales como consejeros o pastores, y también un apoyo de la familia cristiana. Hay también organizaciones cristianas que están dispuestas a ayudar a los que buscan cambiar su pecaminoso estilo de vida. Deseamos que todos sean reconciliados con Dios que experimenten la paz y el gozo que vienen del perdón del pecado por medio de una relación personal con Jesucristo. Dios no quiere que nadie perezca por sus pecados; El invita a todos a aceptar su regalo de vida eterna (Juan 3:16).Como parte de la iglesia extendemos esa invitación a vivir con Cristo.

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