miércoles, 23 de septiembre de 2009

La bendición sacerdotal Numeros 6:22-26

Iglesia Roca de Salvación
2118 N CENTRAL PARK AVE
CHICAGO ILLINOIS 60647.
Estados Unidos de Norte América




Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Queremos dedicar muy antes del comienzo una oración por nuestro amado hermano Clemente Chalé Sory , quien trabaja para Dios en el continente africano, en Guinea Ecuatorial
El verbo y nombre hebreo Beraka (Bendecir) aparece unas 330 veces en la Biblia, comenzando por Gn 1.22: «Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos». Las primeras palabras que Dios dirige al hombre comienza de la misma manera: «Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos» (v. 28). De esta manera se demuestra que toda la creación depende de Dios para su continua existencia y multiplicación (cf. Sal 104.27–30). Beraca usa otra vez en relación al género humano en Gn 5.2, al principio de la historia de los hombres de fe, y de nuevo después del diluvio en Gn 9.1: «Bendijo Dios a Noé y a sus hijos». El elemento central del pacto de Dios con Abram es: «Te bendeciré… y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Gn 12.2–3). Esta «bendición» sobre las naciones se repite en Gn 18.18; 22.18; y 28.14 (cf. Gn 26.4; Jer 4.2). En todos estos casos, la bendición de Dios se dirige a las naciones a través de Abraham o su simiente.

Derek Kidner comenta que: “bendecir es conceder, no sólo un don, sino también una función (cf. Génesis 1.22; 2.3; cf. igualmente la impartición de bendiciones de Isaac, Jacob y Moisés), y hacerlo con un interés cariñoso. En su grado más alto es Dios mismo volviéndose hacia el recipiente (cf. Números 6.24–26) en forma altruista (Hechos 3.26)”.

Esta bendición sacerdotal se encuentra en el lugar apropiado. Israel había sido organizado y consagrado al Señor, y ahora Dios provee la bendición después de que ellos habían obedecido. La bendición no es un irreflexivo cliché de simples repeticiones; la misma está llena de significado teológico. Rashid el Rabino, comentando este texto dice que la expresión “diciendo” está escrita en su forma completa, lo que indica que no deben bendecir de forma precipitada o de una manera apresurada, sino con concentración y con incondicionalidad. [Midrash Tanchuma Naso 10]. Esta bendición se divide en seis partes
  1. Jehová te bendiga. La bendición reúne todos los beneficios del pacto que Dios manifiesta a su pueblo (Deuteronomio 28:1-14). Los hijos esperaban una bendición de su padre (p. Ej. Génesis 27:27-29, 38; 49:1-28). Las bendiciones de Dios fueron impartidas a Adán, a quien Lucas llama “el hijo de Dios” (Génesis 1:28; 5:1-3; Lucas 3:38). A causa de la caída de Adán vino la maldición (Génesis 3:14-19), pero de nuevo se prometió la bendición a Abraham y a sus descendientes (Génesis 12:1-3). La bendición acarrea fecundidad (descendientes, rebaños, cosechas), pero estos beneficios sólo son muestra de la verdadera bendición, la relación con Dios. Sólo si Dios es nuestro Padre somos realmente bendecidos (Génesis 17:16; 22:17, 18; Levítico 26:3-13; Deuteronomio 28:2-14).
  2. Y te guarde. El propósito de la protección era guardar a Israel en su relación de pacto con Dios. El Señor era el guardador de Israel (Salmo 121:7, 8; cf. Hebreos 13:6). Cristo, el buen pastor, guardó a sus ovejas y no perdió ninguna, excepto Judas Iscariote (Juan 6:37-40; 10:11-16; 18:9).
  3. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti. Su rostro significa su presencia, revelada en la nube de fuego (Éxodo 40:34 ss.); resplandecer... sobre ti significa que Dios se complace en su pueblo y los salva (Proverbios 16:15; Salmo 31:16; 67:1 ss.; 80:3, 7, 19).
  4. Y tenga de ti misericordia. El resultado de la complacencia de Dios es su gracia; su misericordia revelada en el pacto. Para la salvación es fundamental reconocer que el favor de Dios es inmerecido. No se merece de ninguna manera; al contrario, Dios manifiesta misericordia debido a su propio amor y fidelidad para con su juramento (Deuteronomio 7:7, 8). Este principio puede trazarse por toda la Escritura (Ezequiel 16:1 ss.; Romanos 5:1- 11; 9:10-13, 18; 11:5; 1 Corintios 1:26 ss.).
  5. Jehová levante hacia ti su rostro. Esto es más enfático y pide que Dios preste atención a Israel. Puede reflejar el hecho que él los ha escogido a ellos y no a otra nación. Si Dios escondía su rostro, Israel hubiera sufrido y perecido (Salmo 30:7; 44:24; 104:29).
  6. Y ponga en ti paz. Paz significa entereza y bienestar. Desde hace mucho éste ha sido reconocido como lenguaje del pacto. Los pactos se hacían para asegurar la paz por medio de una relación apropiada. Pero cuando Dios otorga paz, esta se extiende a la vida entera; aun los enemigos, humanamente hablando, se aquietan (Levítico 26:6; Proverbios 16:7). Más tarde estas palabras fueron vistas como una promesa relacionada con el Mesías, el “Príncipe de Paz” (Isaías 9:6), y encuentran su verdadero significado en Cristo (Juan 14:27; Efesios 2:14-18).

1 comentario:

Cesar Lara dijo...

Gracias por este estudio, estaba buscando este tema para una clase y esta muy hermoso, el Señor los siga bendiciendo por su trabajo

Cesar Lara

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