martes, 19 de enero de 2010

Astrologia y adivinacion Deuteronomios 4:19

ROCA DE SALVACION

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No sea que al alzar tus ojos al cielo y al ver el sol, la luna y las estrellas, es decir, todo el ejército del cielo, seas desviado a postrarte ante ellos y a rendir culto a cosas que Jehovah tu Dios ha asignado a todos los pueblos de debajo del cielo.

La enciclopedia ilustrada de realidades de la Biblia sostiene que los textos que tratan con la adivinación representan la segunda categoría más numerosa de la literatura cuneiforme de Mesopotamia (después de los textos de economía). En su nivel más elemental, la adivinación es un intento de descifrar la voluntad de los dioses mediante el uso de técnicas mágicas. Los paganos creían que podían usar la pericia e ingenuidad humanas para adquirir de los dioses conocimiento respecto a ciertas situaciones. En las palabras de Yehezkel Kaufmann, un adivino era «un científico que podía dispensar revelación divina».[1]
La adivinación usualmente seguía un método inductivo o intuitivo. En el primero, el adivino observa los sucesos y luego saca conclusiones. El método más común era observar las entrañas de ovejas o cabras sacrificadas. Los adivinos usualmente estudiaban el hígado (procedimiento llamado hepatoscopia). Una fórmula típica de adivinación podría ser algo como esta: «Si el hígado tiene la forma de una X, entonces el resultado de la batalla/enfermedad/viaje será lo siguiente».
Este sistema en particular estaba bien para el rey o los ricos, pero para el ciudadano común se necesitaba una variedad de procedimientos más baratos. Había por lo menos una media docena de estos, tales como la lecanomancia (dejar caer gotas de aceite en una taza de agua y observar los patrones que aparecían) o la libanomancia (observar las varias formas del humo del incienso).
En el tipo intuitivo de adivinación, el adivino es menos activo; es más un observador y un intérprete. El más conocido tipo de adivinación intuitiva era la interpretación de sueños (oneiromancia). Este método produjo un cuerpo de literatura de interpretación de sueños que decía: «Si soñaste esto y lo otro, quiere decir. . .». Otros medios de adivinación eran los textos conocidos como menologías y jemerología. El primer tipo era una lista de los meses del año, y decía cuáles meses eran favorables para ciertas tareas. La segunda mencionaba actividades que la persona debía realizar o evitar en cada día del mes. De todo esto nació la astrología.[2]
Génesis 1: 16 establece que Dios creo los astros para tres funciones principales y dentro de ninguna de las tres se incluye la adivinación. Con esta breve frase de cuatro palabras el autor bíblico concluye la narración de la creación de todos los astros. Dios es el creador de los astros y él les asignó sus funciones. Estas son: dividir el día de la noche (14a); señalar las estaciones, días y años (14b); alumbrar la tierra (15). Muchas culturas se han desarrollado sobre la creencia que los astros tienen poderes y tareas especiales, entre ellas: trazar el destino de cada persona o determinar lo que cada ser humano será o hará. Estos versículos son un certero golpe mortal a la astrología y una afirmación de la soberanía de Dios[3]
La Biblia advierte a Israel en contra de la hechicería. Hoy día la hechicería se viste con la ropa moderna del ocultismo. Sin embargo, en su raíz hay el mismo peligro. ¿Qué hay de mal en adivinar el futuro por medio de leer las palmas? ¿Debemos hoy día denunciar la comunicación con los muertos? ¿Debe un cristiano leer el calendario de astrología? Aunque la situación histórica es distinta, la advertencia de Deuteronomio es relevante hoy día. Como Israel fue llamado a rechazar la hechicería somos llamados para rechazar el ocultismo.
  1. El ocultismo trata de mezclar la verdad y la mentira. Habla a veces de la hermandad entre los hombres y la paternidad de Dios. Hace hincapié en la vida espiritual. Sin embargo, hace caso omiso del pecado, la autoridad bíblica y la obra redentora de Cristo.
  2. El ocultismo tiene sus raíces en espíritus y fuerzas. La Biblia no niega la realidad de estas fuerzas. Sin embargo, proclama que el creyente debe rechazarlas completamente. El ocultismo expone un dios o dioses impersonales. La Biblia expone al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y sobre todo al Dios de nuestro Señor Jesucristo.
  3. El ocultismo se viste en las tinieblas. La fe bíblica del AT y el cristianismo del NT se viste en luz ( Juan 8:12).
  4. El ocultismo se basa en la especulación de adivinación humana. El mensaje bíblico se basa en la fe en un Dios revelado en la historia. No es accidente que la advertencia en contra de la hechicería (Deuteronomio 18:9-14) esté antes de la presentación de un profeta semejante a Moisés. ¡Qué contraste es la revelación a Moisés cara a cara en Horeb y las adivinaciones del espiritismo!
  5. El ocultismo revela la necesidad de una experiencia vital en nuestras iglesias. El mismo Espíritu Santo que inspiró la Biblia vive hoy día y desea vivir en nuestros corazones. Vidas llenas del Espíritu Santo no tendrán necesidad ni deseo de la hechicería ni del ocultismo.



    [1] Yehezkel Kaufmann, The Religión of Israel (La religión de Israel), University of Chicago Press, Chicago, 1960, p. 21.
    [2] Packer, J. I. ; Tenney, Merrill Chapin ; White, William ; Thomas Nelson Publishers: Enciclopedia Ilustrada De Realidades De La Biblia. Miami , FL : Editorial Caribe, 2002, S. 91

    [3] Carro, Daniel ; Poe, José Tomás ; Zorzoli, Rubén O. ; Editorial Mundo Hispano (El Paso, Tex.): Comentario Bı́blico Mundo Hispano Genesis. 1. ed. El Paso, TX : Editorial Mundo Hispano, 1993-<1997,>

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